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Las mujeres somos muchas cosas, yo por mi parte soy hija solo de mamá, soy madre, soy amiga, soy varias cosas pero que resumidas volvemos al principio, Soy Mujer!







lunes, 31 de mayo de 2010

Creer...

Le hacían falta todas las cosas, necesitaba su rostro, sus manos, su cuerpo.
Cada noche el otro lado de la cama era un abismo sin sus brazos alrededor.
Sus besos, cuando la despertaba en medio de la noche con lujuria, con apuro.
Esas noches en vela hablando, solucionando los problemas mundiales dentro de esas cuatro paredes. Cuando se tentaban de risa. Esas luchas en el cuadrilátero que era la cama.
Los abrazos, los dolores compartidos, las manos entrelazadas, las miradas cómplices.
Ella había llegado a un punto en el que todo a su alrededor era arena movediza, no había nada seguro más allá de su propia soledad.
Costaba levantarse, costaba despegarse de esa depresión de abrir los ojos y que todo esté ahí todavía, que todo siga igual.
La realidad, no era que su vida esteba girando aun en rededor de ese hombre, era que por primera vez estaba sola, sin teléfono que suene, sin timbre. Sola y pensando en que sus manos ya tocan a otra, que besa a otra, que penetra a otra.
Imaginar cuantas veces pensó en ella durante esos meses, cuantas veces la añoro, que cosas necesito, que cosas encontró que suplieron esos huecos.
Hasta que llego él.
Ella no esperaba nada, no buscaba nada, la nube de tristeza que la cubría no le permitía ver el mundo en colores.
Aquel otro hombre no pidió permiso, seco sus lágrimas, la cubrió de sol y risa, la tomo de la mano y se la llevo.
Cuando se quiso dar cuenta ya era otra, volvía a tener vida, luz en los ojos.
Comparar para ella fue inevitable pero solo al principio por que fue bueno darse cuenta que había otra cosa, que otra cosa era posible.


Todos los amores que tenemos a lo largo de nuestras vidas son diferentes entre sí, distinta intensidad, otra piel, maneras, formas. Pero sobre todo el amor es diferente, tu primer hombre, tu primer “sin compromiso”, el padre de tus hijos, del que te enamoras de nuevo, ese amor que te tomo por sorpresa después de tanto tiempo, de tantas cosas, de tanta independencia.
Nunca pero nunca dejemos de creer en ese amor que nos cruza a la vuelta de la esquina, no pide permiso y nos lleva a otro mundo que no es más que el de los sueños compartidos, muy a pesar de la edad, la etapa de la vida, o de cuan bloqueados estemos.