Cada día me haces menos falta.
Me asusta no haber llorado. No haber derramado ni una lágrima.
Ya deje de temblar, era verdad ya no te amaba, pensaba que había sido una pantomima, pero era verdad. La duda que me queda ahora es: te ame realmente, me desencante? Que sucedió.
Estoy bloqueada, retraída. Necesito estar sola en el más amplio sentido de la palabra.
Necesito música, lectura, estudio, llenar la bañera y hundirme hasta la nariz.
Todo va pasando, y es un alivio que todo se vaya yendo despacio, la imagen ya no me atormenta, de noche duermo.
La otra mañana me desperté sobresaltada, había soñado con vos, tratabas de darme mil explicaciones, te dije tantas cosas que sentí un profundo alivio cuando amaneció…
Me siento cada día más segura, segura de mí, de mi vida, de mis cosas, del apoyo que tengo, del “911” del sábado a la noche, segura de que puedo hacer y deshacer y a nadie le importa.
Si es verdad que el sol se está apagando quiero disfrutar de todo, ver correr a mi hija por un verde pasto, escuchar su risa, sentir sus besos.
Que te puedo decir: me estoy encontrando, conociendo.
Entrar en un bar, sentarme junto a la ventana con un té humeante y que el sol me entibie, leer, pensar, dejar pasar las horas, ahí yo sola en el mundo, solo yo, sin hablar, sin escuchar a nadie.
Ya no estoy tan pendiente del celular, es un avance importante. No espero, ya no te espero.
Ahora sonrío mas, mi humor varía pero en general ha cambiado, me ven mejor. Si tengo algunos kilitos de más, pero de placer.
¿Donde estuve todo este tiempo? Fueron años y años, no desperdiciados, sin embargo con faltantes importantes. Dejando cosas de lado, que hoy intento recuperar.
Viajar, eso voy a hacer, viajar, sola, sentirme desconocida, anónima, reírme, hablar conmigo, conversarme, que siento, que quiero, que espero.
Hoy tengo la Certeza que quien venga vendrá, pero tengo claro que también se ira.
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